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¿Qué es el modelo 303?

Puede que si estás familiarizado con el mundo empresarial y de los impuestos te suene el modelo 303, pero a veces es difícil encontrarse entre tantos números de modelos que componen la fiscalidad española. Por ello hemos querido escribir este breve post para que de una vez por todas entiendas en qué consiste el famoso 303.

¿En qué consiste?

Es un modelo o formulario, pensado tanto para empresas como autónomos, en el cual se presenta a Hacienda el IVA, indicando tanto en ventas como en compras cual es la cantidad total que representa el IVA soportado y repercutido.

Si queremos simplificarlo el IVA (impuesto sobre el valor añadido) que se presenta es la diferencia entre el IVA que ingresamos y el IVA que pagamos.

¿Qué es el IVA?

A nivel general diremos que es un tipo de impuesto que grava las entregas de bienes y prestaciones de servicios que efectúan empresarios y profesionales, así como las que implican las importaciones de bienes y también las adquisiciones intracomunitarias.

Tipos de IVA

A la hora de presentar este modelo hay que diferenciar entre dos clases de IVA:

  • IVA repercutido, que a veces también se conoce como IVA devengado. Que es el IVA que los profesionales y empresas recaudamos en nuestras facturas. Y decimos bien: recaudamos. Ese dinero no es nuestro realmente.
  • IVA soportado. En este caso cada vez que compramos un bien o servicio necesario para desarrollar nuestra actividad empresarial, otros empresarios o profesionales nos aplican un IVA, que será el IVA soportado.

¿Cada cuánto se presenta?

Como algunos otros modelos se presenta de forma trimestral. 

¿Cómo se presenta?

Se hace a través de la sede electrónica de la AEAT, dónde encontrarás información para rellenar de forma online esta obligación, así como de abundante información en general sobre exenciones y particularidades de cada actividad.

¿Existen varios regímenes de IVA?

Así es, en concreto dos:

  • Régimen general: este es el más habitual de todos.
  • Régimen simplificado, que se aplica a algunos casos muy concretos como la atribución de rentas u otras actividades. Estos últimos suelen declarar el IRPF a través del régimen de estimación objetiva o por módulos.

Algunas cosas a tener en cuenta sobre este modelo 

A continuación te vamos a dar algunos consejos o tips para que rellenes el modelo 303 sin errores de ningún tipo:

  • Incluso aunque no se tenga actividad, toda empresa o profesional ha de presentar este modelo. Da lo mismo también si sale a devolver o a pagar.
  • Recuerda que el modelo 303 se corresponde con el 349, intenta que no haya descuadres entre ambos.
  • Aunque hemos dicho que es trimestral es posible presentarla cada mes si te inscribes previamente en el llamado registro de devolución mensual.
  • Fíjate bien que el DNI/NIF/CIF está correctamente indicado. Un error aquí puede traerte dolores de cabeza.
  • Ten bien claro los IVAs que tienes que aplicar a cada producto, ya que de no hacerlo correctamente te podrían incluso sancionar.
  • Recuerda que te puedes desgravar únicamente de productos y/o servicios que guarden relación con tu actividad económica.
  • Atento a los plazos, presentarlo fuera de ellos te traerá recargos.

De todas formas, siempre te recomendamos ponerte en manos de auténticos profesionales de la asesoría. Aquí tienes más información.

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Marketing Digital

Tomando posiciones: Técnicas básicas de SEO

El posicionamiento en buscadores es un arte que requiere dedicación y experiencia. Sin embargo, hay algunas técnicas básicas que no debe olvidar a la hora de poner en marcha su web y que no deberían consumirle demasiado tiempo y esfuerzo. En cualquier caso, si quiere ir más allá o no sabe cómo implementarlas, siempre está bien contar con ayuda profesional y contratar a un especialista SEO.

No olvide cuál es su público

Su sitio web va a ser visitado por humanos y no sólo por máquinas. A la hora de optimizarlo de cara a los buscadores, nunca olvide que su principal objetivo es hacerse entender por visitantes de carne y hueso. Su contenido ha de ser coherente y fácil de leer.

Cuide su diseño

Un sitio web bien diseñado no sólo atraerá a visitantes humanos ; también aumentará su reputación online y dará popularidad a su web. Consulte con un experto en usabilidad (su especialista SEO debería poder ayudarle en este punto) para evitar que el diseño prime sobre la función.

Utilice código correcto

Le sorprendería la cantidad de sitios webs cuyo código contiene errores, en ocasiones errores básicos que impiden que los buscadores puedan identificar correctamente el contenido o incluso el idioma en el que están escritos. Revise su código hasta que quede perfecto.

Saque partido a las metaetiquetas

Aunque los buscadores no utilizan los metadatos tanto como en el pasado a la hora de posicionar un sitio web, es fundamental que contengan información acorde con el sitio que ayude a identificar el contenido también a los visitantes humanos. Si duda de la mejor forma de utilizar esta metainformación, consulte con su especialista SEO.

Escriba correctamente

La corrección ortográfica y gramatical es fundamental no sólo para los visitantes a su web, sino también para hacer crecer su reputación y para que los buscadores identifiquen más fácilmente los sintagmas relevantes en su texto.

Identifique palabras clave

8 ó 10 palabras clave relacionadas con su negocio , productos y servicios deberían bastar para describir el contenido de su sitio. Utilícelas en los metadatos y en los textos que incluya en su web. Para elegirlas, póngase en la mente de sus posibles clientes. Pero no exagere en su utilización o podría ser penalizado por los buscadores.

Busque webs amigas

Algunos administradores de otros sitios web estarán encantados de enlazar a su web, aumentando de esta forma su popularidad. Elabore una estrategia de búsqueda activa de enlaces. Piense en cosas como: ¿va a ofrecer un enlace recíproco?; ¿va a compartir contenido?; ¿cuál es la página concreta de su web a la que deberían enlazar?

No, repetimos, NO haga spam

Está bien dar a conocer su web, pero siempre hay que hacerlo de manera responsable. No envíe mensajes masivos, no participe indiscriminadamente en foros o blogs; en definitiva, no moleste. Es lo peor que puede hacer por su popularidad.

¡Dé su web de alta en los buscadores!

Parece una tontería, pero después de realizar todo el esfuerzo mucha gente se olvida de este sencillo paso. Aunque eventualmente los buscadores encontrarán su web , si usted les da a conocer su existencia el proceso de aparición en los resultados de búsqueda será más rápido.

Aunque algunos especialistas no consideran que sea útil (lo consideran algo de los ’90 y en cierto sentido tienen razón), algunos buscadores todavía lo recomiendan. Por ejemplo, Yahoo! pone mucho énfasis en dar su sitio web de alta. Por otro lado, aunque Google no lo dice directamente, nos anima a enviarle nuestro sitemap.

Y por último: ofrezca contenido interesante y de calidad

Si su sitio web aparece el primero en las búsquedas de Google por la mejor palabra clave de su negocio pero los visitantes que llegan a su web no encuentran lo que buscan, ¿de qué le ha servido todo el esfuerzo? Identifique sus puntos fuertes (precio, calidad, información…) y sáqueles partido.

Teniendo en cuenta este sencillo decálogo, ya habrá avanzado un poquito más en su estrategia de posicionamiento en buscadores. Recuerde adoptar una mentalidad SEO cada vez que vaya a hacer una modificación importante en su sitio web, y su reputación online se verá beneficiada.

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Marketing Digital

Buscadores: Conceptos básicos

¿Qué es SEO y por qué debería preocuparme? ¿Es el posicionamiento en buscadores un arcano sólo conocido por unos pocos elegidos? ¿Puedo hacer que mi sitio web aparezca en la primera página de resultados de Google?

Si usted se ha hecho alguna vez alguna de estas preguntas, es posible que le interese conocer estos diez conceptos básicos sobre el posicionamiento en buscadores.

SEO (Search Engine Optimization)

Es el conjunto de acciones destinadas a mejorar el posicionamiento de un sitio web en los resultados orgánicos de una búsqueda , es decir, en los entendidos como resultados “normales” y no al posicionamiento de anuncios relacionados con la búsqueda, que es…

SEM (Search Engine Marketing)

O marketing en buscadores , a pesar de que también abarca el SEO, se utiliza en su forma más restringida para referirse a las campañas PPC o Pay Per Click (pago por click); es por tanto el término con el que se designan las campañas publicitarias realizadas según palabras clave , normalmente en buscadores o redes de búsqueda, pero también en redes de contenido según las palabras clave encontradas en el contexto del sitio web que sirve como soporte. Normalmente en los buscadores encontramos señalados estos anuncios como “Enlaces patrocinados”.

Palabras clave

En contexto SEO, son aquellas palabras por las que deseamos que nuestro sitio web aparezca bien posicionada en los resultados orgánicos de los buscadores, normalmente porque son las que tienen que ver con el contenido de nuestra web o de una página concreta dentro de ésta, y las que es más probable que un visitante utilice para llegar a ella.

Robot

También llamado “araña”, “spider”, “crawler” o simplemente “bot”, es un programa que utilizan los motores de búsqueda para conocer el contenido de los sitios web : nuevas webs, contenidos que han variado, etc. y que tienen la misión de recorrer la World Wide Web para recoger información con la que alimentar sus bases de datos, que a su vez servirán los resultados de las búsquedas.

Indexación

Es lo que realiza el robot de un motor de búsqueda cuando llega a una web y analiza su contenido , incluyéndola en las bases de datos de su buscador correspondiente. Una vez el sitio web ha sido indexado, y si el buscador lo considera oportuno, aparecerá entre los resultados orgánicos de dicho buscador.

PageRank™

Es un sistema de puntuación de páginas web propietario de Google mediante el que este motor de búsqueda asigna una calificación a cada web indexada basándose en su popularidad , utilizando cada enlace que se hace desde otras webs como un voto positivo. Cuanto más popular sea una web, más alto será su PageRank™.

W3 Consortium

El World Wide Web Consortium es un consorcio internacional cuyos miembros, empresas colaboradoras y el público en general trabajan desarrollando protocolos y estándares para asegurar un crecimiento a largo plazo de la Web. Sus esfuerzos están dirigidos, entre otras áreas, a establecer estándares de código para la programación de páginas web y garantizar de esta manera que una página web será correctamente representada con diferentes navegadores.

Metadatos

Es el conjunto de datos contenidos en las metaetiquetas de un sitio web, y que incluyen información sobre la propia web : descripción, palabras clave, autor, etc.

Enlaces recíprocos

Son los enlaces que intercambian dos webs por mutuo interés , en el caso por ejemplo de que la información contenida en ellas sea complementaria. La búsqueda de enlaces recíprocos con otras webs de contenidos similares a los nuestros todavía es una buena política a seguir para mejorar el PageRank™.

Contenido duplicado

Es la existencia de una copia del contenido de una página web en la propia web o fuera de ella , y puede darse bien por acciones de mantenimiento de la web, bien por difusión del mismo contenido a otras webs, o también por apropiación indebida de contenidos por parte de administradores de sitios webs distintos del nuestro y sin permiso de reproducción de dicho contenido. Algunos buscadores, como Google, no ven con buenos ojos la existencia de contenidos duplicados.

El conocimiento de estos conceptos es necesario para optimizar una web de cara a los buscadores. Su especialista SEO los utilizará para referirse a su sitio web o a su estrategia de posicionamiento, por lo que el hecho de que usted sepa a qué se refiere con cada uno de ellos hará la relación más fluida y por lo tanto más beneficiosa para usted.

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Opinión

Andalucía

Antonio Machado, sevillano universal escribió, hace un siglo,

Este hombre no es de ayer ni de mañana,

sino de nunca; de la cepa hispana

no es el fruto maduro ni podrido,

es una fruta vana

de aquella España que pasó y no ha sido,

esa que hoy tiene la cabeza cana.

El pasado domingo mi compadre Antonio de la Torre publicó un post en su blog sobre las elecciones andaluzas para El Mundo con el título Yo soy andaluz en el que trataba, elegante y discretamente, de animar a los andaluces a votar por un cambio en su tierra. El artículo me pareció oportuno, brillante, emocionante y necesario. A la luz de los resultados, parece que o no lo leyó mucha gente, o los que lo leyeron no le hicieron mucho caso. O no se enteraron de nada.El caso es que aquí estamos, unos días después, con todos los datos sobre las elecciones ya publicados pueblo por pueblo, mascados, rumiados y asimilados. Los análisis y comentarios de uno y otro signo se suceden en los medios (mi compañero de 19magazine Paco Justo publica un excelente en su blog pelear o correr) y da la sensación de que nada puede hacer cambiar a Andalucía, a la que se acusa de entregarse plácidamente en los brazos de quien la tiene sumida en el atraso, el engaño y la corrupción. Es cierto que yo mismo, viendo el mapa de los resultados electorales teñido de rojo-Psoe, y después de haber seguido de reojo y con cierto distanciamiento la campaña que ha hecho la señora Susana Díaz, aún me pregunto como puede la gente votar, masivamente, a alguien tan poco interesante como Susana Díaz, amen de los ERES y otros casos de malversaciones, corruptelas y manifiestas muestras de estulticia o mala fe. Claro que menos aún me explico el millón de votos que se ha llevado el señor Moreno Bonilla.

¿Será cierto que los andaluces no quieren cambiar para mejor?, ¿que no quieren un sistema político libre de corrupción y clientelismo?, ¿que no quieren una información transparente y veraz sobre lo que ocurre, que no desean dejar atrás el tiempo de las subvenciones para alcanzar el tiempo de la modernidad?. Lo dudo, creo que hay mucho cliché y mucha mirada rancia sobre lo que ocurre al Sur de Despeñaperros. Conozco a muchos andaluces, algunos de ellos viviendo en Madrid y otros muchos allí. Mi padre era de Córdoba. No puedo decir, honestamente, que las personas que conozco de Andalucía son, en términos generales, menos trabajadores, menos brillantes, menos sensibles o con menos talento que las de otros lugares de España. Los políticos que más admiro y respeto del panorama español son Alberto Garzón y Julio Anguita, junto con Gaspar Llamazares. Por tanto, concluyo que el problema no son las personas. ¿Cuál es entonces? ¿Es el sistema? ¿son los medios de comunicación, la escuela?

No encuentro la explicación, pero lo cierto es que Andalucía pasará otros cuatro años bajo el gobierno del PSOE y con el PP como primer partido de la oposición, con el PIB un 25 % por debajo de la media española, un índice de paro un 25 % por encima y un montón de jóvenes andaluces pensando en salir de su hermosa tierra para buscarse la vida. Y el poema de Antonio Machado sigue tan vigente como hace cien años.

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Clinclineo rectal

Odio olvidar sacar las monedas de los bolsillos. Tras un día de curro o salida nocturna, da igual, ese momento de bajarse los pantalones y escuchar el metálico bote de las putas monedas siempre es desesperante. Me recuerda que he olvidado algo y me avisa de que voy a pasar un buen rato de rodillas.

España lleva unos años en posición genupectoral, esto es, con el culo en pompa, buscando monedas por los rincones; todavía se puede escuchar el sonido que hicieron al caer, aunque muchas no llegaron a rozar el suelo yendo a parar a bolsillos ajenos o convirtiéndose en rolex, aeropuertos y autopistas absurdas y estilos de vida preferentes.

La imaginación de un español medio no da para concebir tanta moneda junta. En 1977 la Hacienda Pública con su “somos todos”, anunciaba que el pago de impuestos era un deber y lo fuimos asumiendo para, treinta y siete años después, comprobar que muchos dirigentes se han enriquecido injustamente o han mirado para otro lado mientras se producía el descalabro. Una gran estafa gestionada desde los distintos gobiernos con igual soltura. “Estoy en política para forrarme”, “me das la mitad bajo mano”, “me he enterado por la prensa”, o aquel rumoreado «yo hago lo que veo en Palacio», parecen haber sido los verdaderos eslóganes de algunos de nuestros gobernantes.

Me dicen que no son todos, pero creo que olvidan el artículo 11 del Código Penal, ese que impone al “garante” un deber de evitar el resultado, ese artículo que, mareado por interpretaciones jurisprudenciales, piensa qué coño pinta cuando se trata de delitos de corrupción, teniendo en cuenta que el despilfarro y el latrocinio han sido un secreto a voces entre la clase dirigente y nadie ha dicho esta boca es mía, bueno sí, aquel “su problema se llama 3%” que nos dejó a todos, como los cebos de Sálvame, esto es, con el culo del revés.

En cada noticia sobre corrupción escucho el “clinclineo” de las monedas golpeando contra el suelo, cada vez que veo a Bárcenas, a Blesa, a Pujol, a Urdangarín…, recuerdo que tengo que agacharme y buscar monedas. Cada año que pasa, desde hace un lustro, y en mi empresa me comentan que eso de subir el sueldo a sus trabajadores es una cosa muy rara que se me ha metido a mí en la cabeza porque, en vista de la situación económica del país, debo de ser gilipollas, oigo las monedas precipitándose. Me recuerdan que soy uno de esos privilegiados que tienen trabajo y que debería ir por las esquinas dando las gracias y sonriendo, aunque no llegue a fin de mes, porque hay millones de personas en peores circunstancias que yo. Una oda al “mal de muchos consuelo de tontos” en toda regla. Y me voy con con los pantalones por las rodillas escuchando el clin clin de las monedas, que se van colando en los lugares más insospechados, y el sonido me recuerda que en breve adoptaré la posición perfecta para una exploración rectal.

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La primera vez de Pablo Iglesias

Piensen en su primera vez. Ya fuese planeada o improvisa, inevitablemente, todas las primeras veces van acompañadas de una gran excitación o, al menos, de un ¿saldrá bien? que altera al más templado, por no hablar de todas las trampas que pone nuestro organismo para impedir que llevemos a cabo las aventuras que nuestro cerebro idea; eso de dormir reguleras, la falta de apetito, la ingravidez estomacal…

Pablo Iglesias debe de tener el estómago a punto de cuajada. A sus treinta y seis, lleva años acumulando primeras veces de manera abusiva; su primer día como presentador, su primera vez como contertulio, su primer enfrentamiento con Inda, con Manhuerda (¡qué recuerdos!), su primer mitin político, su primera demanda a Alfonso Rojo, sus primeras elecciones europeas como candidato o su primer día en el Parlamento Europeo, por citar solo algunas de las últimas primeras veces del líder de Podemos. No le envidio la agitación.

Después de una primera vez, perdonen la perogrullada, ya no habrá nunca más una vez primera, a partir de ahí vendrán “otras veces”, su día a día, la vil rutina, un asco absoluto, de ahí que sea lógico esperar que ese primer acto sea épico, digno de epopeya, sin embargo, esa primera vez casi nunca es lo que uno desea. Por mucho que se planee hasta el más mínimo detalle, la ley de Murphy -eso de “si algo puede salir mal, saldrá mal”- se frota las manos esperando su momento. Y su momento llegará para dejar amargo recuerdo en el protagonista que se pasará la vida engrandeciendo un suceso que bien podría ser olvidado, de no ser porque es su primera vez y no hay manera de esquivar esa mierda.

¿Duele la primera vez? Sí, duele y mucho, porque sabes que estás cruzando una línea y no hay vuelta atrás y ese despertar a las expectativas, ya sean cumplidas o no, es siempre ingrato, aunque en ese momento, cegados por las dimensiones del acontecimiento, no seamos conscientes de ello.

Luego están esas otras “primeras veces”, aquellas en las que nos vemos obligados a ceder. Esas duelen más porque te ponen a prueba. Me pregunto si Pablo Iglesias ya ha tenido su primera vez en eso de flexibilizar sus principios, si ya se ha encontrado entre la espada y la pared, si ya ha tenido que cogérsela con papel de fumar, decir Diego donde decía digo o si ya ha pensado que todo vale para conseguir la victoria.

Sin duda ya ha tenido sus primeras veces en eso de las obligaciones propias del juego político, tan lleno de dar manos y sonreír a desconocidos, de cenas secretas a voces y de viajes al extranjero para dar a entender no sé qué. Quizá Pablo Iglesias ante los votantes de Alexis Tsipras fue por primera vez consciente de que puede, o quién sabe si aquella fue la primera vez que hizo una cosa absurda; viajar a Grecia para abrazar a un candidato uniendo su suerte a la suya.

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Las tribulaciones de Izquierda Unida

Izquierda Unida se regocijaba a principios del 2014 con los resultados que les daban las encuestas. Con un PSOE hundiéndose, se confirmaba lo que viene sucediendo desde el 78. Cuando el PSOE baja, IU sube, y viceversa.

Pero de pronto surge como un vendaval Podemos, y rompe el tablero electoral en las europeas. Un movimiento que inicialmente pidió ir en las listas con IU, a lo que Cayo Lara se negó, pensando que ahora era su momento. Tras el resultado de las europeas, están intentando arreglarlo con el ascenso a la primera línea de Alberto Garzón, pero puede que ya sea demasiado tarde.

Podemos, con varios politólogos sociólogos en sus filas, lo tiene claro. Si se quiere sacar más de un 25%, e intentar ser primera fuerza y tener capacidad de gobernar, hay que dirigirse al 60% que según el CIS se sitúa entre el 1 y el 6 en la escala izquierda-derecha. De ahí su discurso transversal, desdibujando el concepto de izquierda, y hablando de mayoría y minoría privilegiada.

Sin embargo para IU, los principios y las ideas no son negociables. Ellos dicen que son claramente de izquierdas, y lo que deben intentar, es convencer a la sociedad de que sus ideas son las correctas, y las que pueden mejorar el país. Es una estrategia más a largo plazo, y si se me permite la expresión, más inflexible pero más coherente. Mientras el reparto ideológico del país no cambie, de momento su porcentaje de voto objetivo no supera el 15%, que son las personas que se sitúan entre el 0 y el 3 en la escala.

Podemos, está claro que no quiere una coalición preelectoral a la antigua usanza, por lo que acabamos de indicar. Quiere luchar por la franja central del 4 al 6. Otra cosa será, tras las elecciones y los acuerdos postelectorales que se puedan producir. IU tiene que demostrar que puede aguantar por encima del 5% de los votos y no caer en el vendaval del voto útil. Pero la historia nos dice que esto es difícil, solo hay que ver lo que ha estado pasando con respecto al PSOE.

Si le sale bien la jugada a Podemos, y en las políticas económicas demuestra que se pueden hacer las cosas de otra manera, puede convertirse en el partido hegemónico de la izquierda, desde la extrema al centro, justo lo que es el PP en la derecha. Veremos que sucede en el campo de batalla. La política siempre nos depara sorpresas. Permanezcan atentos.

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Los libros repentinos, Pablo Gutiérrez

Los libros repentinos, de Pablo Gutierrez, lo tiene todo; primor en la palabra, con hallazgos inusuales: estabular, escorrentía, telegénica, caliche, osmotizar, consiliario, baratario, arriate, vesania; realismo social; música gramatical; li-te-ra-tu-ra. El problema, el pecado de Los libros repentinos es que no nos llega santificado por la rúbrica del tiempo. Hay quien piensa que la literatura es un ejercicio de posteridad, algo que solo tiene valor cien o doscientos años después. Los que sostienen esta lógica acomplejada suelen afirmar: solo leo clásicos, perfumándose así de cierta impostura elitista y olvidando que Lope o Cervantes o Flaubert también estrenaron en vida, también vieron sus obras en el escaparate del momento antes de que pasaran al escaparate fabuloso del canon. Parece que ciertas obras clásicas han estado siempre en la escena cultural hace doscientos años. Nunca fueron presente. Resulta que no.

Escrito en tercera persona, Los libros repentinos responde a lo que en España siempre se ha etiquetado como realismo social, una suerte de costumbrismo localista que no tiene aspiraciones universales pero que al final acaba epatando con el lector porque todo el mundo conoce aquello que se está contando. Y porque al fin y al cabo un barrio es un barrio en cualquier parte del mundo, solo cambia el lenguaje. El argumento de Los libros repentinos es sencillo: una viuda de barrio pobre topa con una colección de libros que empieza a devorar con inusitada fiereza, los libros son de Baroja, Buero Vallejo, García Lorca, Ortega y Gasset, Valle Inclán, la lista es imperial e incontestable. La viuda (la vieja) empieza gracias a la lectura a releer su propia biografía, vemos el barrio de casas baratas erigirse durante lo que se ha terminado por llamar tardofranquismo, vemos el auge y la caída de la heroína, vemos a los vecinos del barrio, sus tribulaciones, sus embarazos más o menos deseados, su particular derrota, vemos en definitiva la vida lumpen de las afueras. Un buen día los vecinos del barrio reciben este bando del ayuntamiento: Se prohíbe tender la ropa en ventanas y balcones exteriores. Y la novela se convierte en una deliciosa crónica de rebelión barrial. La vieja se alza como líder y el barrio vive una floración comunal. No sigo para no destriparte el libro.

Por su ritmo y por su delicadeza sintáctica la prosa de Pablo Gutiérrez vuela y, por momentos, uno tiene la sensación de que la novela se va creando con la lectura, como si en realidad solo estuviera impresa mientras uno la lee, cosa que si se piensa bien, es absolutamente cierta siempre. Nada está escrito hasta que no es leído.

Una buena muestra del estilo de Pablo Gutiérrez es el inicio del tercer capítulo de la primera parte: Los años ochenta y los noventa, cada cual con su mito y su sustancia, su serie de TV y su monomanía: las drogas de los ochenta te tumbaban sobre un colchón despellejado, el jaco era mejor que follar, mejor que beber, mejor que bailar, e impedía que hicieras cualquiera de las tres cosas; las drogas de los noventa son vitaminas, no te duermen, te dopan, eres un caballo de carreras, eres mil veces más fuerte, no necesitas cucharas ni papel de aluminio, las píldoras caben en la yema de un dedo; las drogas de los ochenta eran tan vulgares, el aparejo de la goma, la aguja y la sangre, los yonquis sólo eran yonquis y por tanto una especie subhumana; los yonquis finiseculares son empresarios, directores de banco, estrellas de la TV, adoradores del sol, hetarias, danzarines, jugadores de fútbol, contratenores, chicas muy guapas que sólo quieren bailar y tomar drogas, suena la peor música del mundo, pero suena al compás de las embestidas del porno, ya nadie folla suave como en las melopeas de Pink Floyd, no se trata de darse besos sino de darse asco, el asco también es sexy, no es la unión del derviche y la ninfa, no hay incienso ni luces estroboscópicas ni rock sinfónico, se folla por competición, hay sexo de cinco minutos, y de tres horas con pausas para nuevas consumiciones, hay un instante, hay urgencia, hay que hacerlo todo esta noche, un juego de rol donde siempre gana el más cabrón.

Hay que leer de todo. Novela, ensayo, periodismo, poesía, relatos. Pero sobre todo hay que mirar con cierto cariño lo que se produce hoy, lo que los escritores de hoy dicen sobre el hoy. No leemos a Shakespeare para que nos pinte la vida del siglo XXI, leemos a Shakespeare empujados por un canon que puede verse alterado a lo largo de la historia. El valor del clásico (contradictoriamente) es un valor testimonial (un testimonio que no envejece), el valor de lo que se escribe hoy, de lo que se está escribiendo ahora, es un valor fugaz y por ello hermoso, que solo durará unos meses y lo perderemos para siempre. Para los clásicos siempre habrá tiempo, para los contemporáneos, para los escritores que se dan de puñetazos cada día con el presente, solo hay una oportunidad.

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Literatura

Diarios (volumen 3), Iñaki Uriarte

Frente a las apabullantes solapas de las novedades editoriales, que descubren una obra maestra cada mes, esto es lo que dice la solapa del tercer volumen de los Diarios de Iñaki Uriarte: Iñaki Uriarte nació en Nueva York (1946), es de San Sebastián y vive en Bilbao. Nada más; se agradece la asepsia de la editorial (Pepitas de calabaza) para que sea el lector el que ponga los adjetivos una vez ejecutada la lectura. Hay solapas que parecen querer ahorrar la lectura del libro: basta con leer el elogio y la presunción de obra maestra, basta con ponderar el libro para que su aroma despierte la pituitaria de la razón, tan acostumbrada al perfume caro. Pepitas de Calabaza, desde su lema (una editorial con menos proyección que un cinexín), se descubre sin tapujos y con humor. Hay más honestidad en un solo libro de Pepitas de calabaza que en toda la colección de los Planeta. La honestidad, amigos, no vende libros, pero hace libros hermosos para lectores honestos. La historia paralela de la literatura es una colección de buenas maneras (que no intenciones).

Dijo Umbral que los diarios son literatura en estado puro. Yo creo que un diario debe reflejarlo todo a condición de que no pase nada, o sea, que el diario es el ruido de fondo de los días, el silencio que se va posando con delicada paciencia sobre los acontecimientos, esas cosas que pasan mientras uno pone la lavadora, hace la comida, limpia el polvo u ordena la habitación. En un diario íntimo podemos ver la destreza de alguien que escribe porque solo está en juego la palabra, no hay argumento ni muertos que descifrar, solo lenguaje. El verdadero interés de los diarios no es ver con qué famoso se codea el diarista, qué confidencia escucha o qué secreto revela; si no hay sinfonía léxica el diario se viene abajo. Mientras que la novela trata de reproducir el paso del tiempo, en el diario el tiempo queda suspendido; no hay transcurrir temporal porque todos los días parecen el mismo día.

Iñaki Uriarte demuestra con este tercer volumen de sus diarios que no es necesario sufrir una vida trepidante para contarlo, solo hacia el final del libro una invitación en Nueva York parece agitar la cotidiana tranquilidad del vasco. En esa invitación asistimos a una conferencia que Iñaki Uriarte dará gracias a la publicación de los dos volúmenes anteriores, algo que espolea su ego pero que mira siempre de reojo, sospechando que la publicación de sus diarios es un ejercicio fantasmal, como si uno fuera la transparencia melancólica a través de la que todos pueden mirar.

Tres son los ingredientes de la prosa de Uriarte: la claridad, el humor y un intelectualismo a veces naif, a veces bizarro. Escribir con claridad para poner en limpio el día o la cabeza parece ser el objetivo de todo diario que se precie. Así, encontramos irreverencia: Hoy han dejado en el buzón dos folletos de propaganda. Uno de un cocinero japonés a domicilio. «¿Quieres comer en casa tranquilamente y no hacer nada?». Firma Hirotomo Sunada. Proporciona su teléfono y su email. El otro prospecto llega desde el gobierno vasco. Es publicidad de la famosa «consulta» de Ibarretxe. No trae teléfono ni email. También pregunta algo. Lo rompemos y guardamos el de Hirotomo Sunada, que parece menos tramposo y redactado en un lenguaje más claro. Encontramos citas sublimes: «No hay normas. Todos los hombres son excepciones a una regla que no existe» (Pessoa). Encontramos reflexiones de toda índole: «Ayer hice unos cálculos», le dije a María en el coche. «Imagínate Amsterdam en el año 1649. La ciudad más floreciente del mundo. Del tamaño de San Sebastián. Unos 130.000 habitantes. Y ahora piensa en una calle llena de gente, a media mañana. Y en cuatro hombres que caminan por separado. Cada uno va a lo suyo. El primero tiene 56 años. Es Descartes. El segundo, 42. Es Rembrandt. No lejos de ellos, mirando en direcciones distintas hay dos jóvenes. Los dos tienen 17 años. Uno es Vermeer y el otro Spinoza. Todos en la misma calle, en una ciudad del tamaño de San Sebastián, en la Avenida, por ejemplo».

Los Diarios de Iñaki Uriarte no son una obra maestra, pero resultan imprescindibles para hacer algo imprescindible en estos tiempos extraños: disfrutar con la lectura.

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Literatura

En la orilla, Rafael Chirbes

Escribir en primera persona es un recurso antiguo y demoledor: todo lo que se cuenta precedido de un yo parece abrigado por una verdad incuestionable. Así empieza el segundo capítulo de En la orilla: He sentado a mi padre frente al televisor. Nadie puede poner en duda una frase así. Aceptamos desde las dos primeras palabras que todo lo que vendrá a continuación será cierto. En narrativa nada tiene más fuerza que la primera persona del singular, desde el Lazarillo de Tormes hasta hoy. En su contra, la clásica tercera persona del singular propone como punto de partida un juego de espejos en el que el lector está constantemente preguntándose de dónde viene la imagen que lee, esto es: ¿quién es el que está narrando? Cada vez nos cuesta más aceptar la figura del escritor. La tercera persona es hija de la burguesía y la primera persona del singular parece casi siempre dicha por el pueblo. Rafael Chirbes no podía elegir otro punto de vista para contarnos la crisis.

En la orilla arranca con un breve capítulo escrito en tercera persona. Un narrador todopoderoso despliega un cuadro de situación. Aparece un cadáver y ya toda la novela nos estaremos preguntando quién es el muerto, un truco un poco chusco si la apuesta es el estilo y no el argumento, en realidad el muerto se nos olvida mediado el libro y todo lo que aparece no es más ni menos que la arquitectura desvencijada de la corrupción, unos andamiajes hechos de dinero negro, falsas expectativas y desenfreno en el gasto. El hombre como animal perdido que agitando la VISA parece agitar su propia vida.

La novela de Rafael Chirbes tiene algo de biblia urbana, tanto en la elección del protagonista (un carpintero) como en el tono (la parábola). La crisis está sirviendo para expurgar el pasado; nadie juzgaría desde un plano moral el pasado económico de España si no se hubiera producido esta hecatombe económica; quiero decir que el aeropuerto de Castellón, las mordidas que se producían/producen en las administraciones públicas y demás asuntos no son los causante de la situación actual y que tratar de simplificar el problema es una trampa y una excelente excusa para escribir una novela. La época del pelotazo no ha terminado, basta con echar una ojeada a los numerosos casos de corrupción que aún hay abiertos en la Audiencia Nacional.

La crisis (no podía ser de otro modo) va dando sus frutos culturales. He leído en algún periódico que esta novela de Chirbes es la gran novela de la crisis. Puede ser. Ignacio Escolar la recomendó (junto con Crematorio) en Italia hace unos meses en un encuentro al que fue invitado. Si la novela es la foto que queda de una época, En la orilla puede ser un buen cuadro de estos años. Hay mucha melancolía y mucha culpabilidad en todo el libro, mucho arrepentimiento por lo que se hizo o por lo que no se hizo. Como todas las crisis, lo que está en juego no es el presente ni el futuro, sino el pasado.