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Qué es un Community Manager

Con el avance tecnológico, el auge de internet, y sin lugar a dudas de las Redes Sociales, han ido surgiendo nuevas profesiones en relación a todos estos elementos que se han ido asentando en nuestra forma de interactuar y de relacionarnos. Quizás aquella que está más en la mente de todos, ya que se ha puesto de moda en los últimos años, sea la que se conoce como Community Manager o la que algunos han traducido como Responsable de Comunidad.

Esta profesión está dentro del ámbito del marketing y de la publicidad online de aquellas marcas que quieren tener una mayor presencia en la red. El papel del Community Manager se centra en la gestión y la dinamización de comunidades de usuarios dentro de las diferentes plataformas que utiliza la marca, es decir, blogs, páginas de Facebook, cuentas de Twitter, etc…

Para comprender el éxito de la figura del Community Manager no nos debemos olvidar de las cifras que se manejan en relación a la importancia de las Redes Sociales hoy en día. En concreto, España se ha establecido en el séptimo lugar debido al gran número de usuarios que utilizan dichas redes. Los usuarios a nivel mundial que hacen uso de ellas se cifran en unos 500 millones al día, de los cuales un 60% consulta su Facebook a diario. Manejando todos estos datos, no es de extrañar que muchas de las empresas hayan encontrado en este ámbito de interacción virtual un importante campo de desarrollo para la venta de sus productos.

Las herramientas de las que hace uso el Community Manager son relativamente novedosas, pero si analizamos en detalle su labor, esta no dista mucho de la que han ido realizando los profesionales que se dedican al área de la comunicación y del marketing en los medios tradicionales. Sus funciones básicas podrían resumirse en dar a conocer la marca para la que presta sus servicios en los medios sociales, comunicarse con los consumidores e interactuar con ellos, a la vez que posicionar la empresa lo mejor posible dentro del ámbito online como también mejorar la reputación de la misma.

Dado que es una profesión relativamente nueva, aún quedan por definir algunos aspectos como su trayectoria y su proyección en el tiempo. Aún así, es una labor que se está expandiendo cada vez más y, dada la crisis en España, despierta mucho interés en una gran cantidad de desempleados que buscan renovarse ante la imposibilidad de encontrar trabajo. Es importante decir al mismo tiempo que el trabajar de Community Manager requiere de conocimientos técnicos y de marketing, es decir, es esencial que la persona que quiera desarrollarse en este ámbito debe conocer muy bien las plataformas que utiliza al mismo tiempo que debe saber construir contenidos que sean interesantes para el público. Una de las cosas que no debe olvidar un Community Manager es tratar de fomentar la participación de los usuarios con la marca y siempre saber qué decir a todo tipo de críticas, tanto positivas como negativas.

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Path red antisocial

Que conste que el llamativo titular no es nuestro, sino una opinión de Ben Parr, con la que comienza su artículo en Mashable dedicado a Path. La nueva incorporación al mundo del Social Media, protagonista hoy de nuestro blog, prefiere definirse como “The Personal Network”: una red que no sustituye a todas las demás, sino que las intensifica.

Sin duda, “The Anti-Social Network” sería un gran título para una película. Al fin y al cabo, también hay “estrellas” detrás de Path: Shawn Fanning, fundador de Napster o el exfacebook Dave Morin, por ejemplo. Que su invento crezca tanto como para llamar la atención de Hollywood es algo impredecible a día de hoy. Y es que estamos hablando de un proyecto a treinta años vista, o al menos, con esa voluntad de permanencia, según le asegura Morin a Caroline McCarthy en su artículo en CNET News – The Social: “Every choice we´ve made has been intended to build a 30-year brand”. Así que, de momento, vamos a revisar algunas de las opiniones y críticas que ha suscitado, aquí y allí.

¿Qué es Path? Las definiciones, a grandes rasgos, coinciden: “La red social con límite de amigos”, en Baquia.com, “Una especie de híbrido entre las aplicaciones photo-sharing para móviles y los servicios de mensajería privada” (McCarthy) o “The Opposite of Twitter”, según el artículo de Mashable que mencionábamos en nuestra introducción. Ya tenemos las dos claves: servicio centrado en compartir fotografías de móvil (de iPhone, para ser exactos, aunque también estará disponible para Android y BlackBerry en los próximos meses) con un máximo de 50 personas.

¿Y por qué limitar los amigos?

La primera respuesta es la obvia: para ser diferentes, claro está. En Baquia.com se apunta también otra posible explicación: los escándalos de privacidad de Facebook, que han servido como punto de partida para una nueva interpretación del concepto “compartir”. En el blog de Path afirman que, precisamente por eso, es “Un lugar donde puedes ser tú mismo”; porque al compartir tus “capturas de los momentos más personales de tu vida” solo con “las 50 personas que más te importan”, puedes relajarte, hacerlo con total confianza (sin ánimo de cuestionar esta afirmación, nos atrevemos con un consejo: si eres adolescente, mejor que no incluyas a tus padres en esos 50, pues).

Resumiendo: en Path compartes fotos y las etiquetas en tres categorías: “people”, “place” y “things”. Precisamente, que solo existan estas tres es el otro gran argumento (además del límite de 50 amigos) para calificarla de “anti-social”: nada de “Likes”, “Comments” ni compartir contenidos con otras redes. Justo después de probarla unas pocas horas, Marshall Kirkpatrick se centró en detalles como éstos en su artículo “10 Surprising Things You Can´t Do on Path”, publicado en ReadWriteWeb. “Quizás la simplicidad sea una virtud, pero, vamos, ¿nada de comentarios? Comprendo el énfasis en el private sharing, pero, ¿no debería haber la opción de llegar más allá de un círculo estrecho en alguna ocasión?” Yendo más allá de la crítica, Marshall hasta recomienda otra aplicación: Treehouse. Según él, “Muy similar, solo que sin las rockstars detrás y con más posiblidades”.

Vamos a dejar que los autores del invento se defiendan. Lo hacen afirmando que a nadie se le obliga a compartir sus fotografías exclusivamente con un grupo pequeño. “Si los usuarios quieren compartir sus fotos con otras redes, si quieren ponerlas en Tumblr o en Twitter, les damos la bienvenida y probablemente construiremos estas interfaces. No están en la versión uno, pero probablemente las incluiremos”, le contesta Morin a Caroline McCarthy. De ahí que nunca se ponga el énfasis en el, digamos, lado “anti-social”, o en la crítica a otras redes. Dave Morin ve a Path más como una combinación de lo íntimo y lo mundano, como en los primeros días de LiveJournal o el Twitter de la era pre-celebridades. Lo que busca es que no se degraden los momentos de calidad e intimidad. De hecho, la única crítica (más o menos encubierta) que podemos encontrar en el blog de Path es ésta: “No following, no friending… just sharing with the people who matter the most”.

A estas alturas, es posible que alguien se pregunte “¿Y por qué 50 amigos, y no 25 ó 100?”. Pues hay explicación científica detrás: las teorías del profesor de Psicología Evolutiva de la Universidad de Oxford, Robin Dunbar, que afirma que las relaciones personales tienden a expandirse multiplicándose, aproximadamente, por tres. Por lo tanto, si consideramos que nuestros mejores amigos son 5, serán 15 las personas con las que podemos mantener un contacto regular, lo que nos lleva a que la cifra de 45 (o 50) sea el límite de nuestra “red personal”. Y 150 “el número máximo de relaciones sociales que el cerebro humano puede mantener en un momento dado”. Pero ya no serían cercanas, claro.

En el muy recomendable artículo de Caroline McCarthy, que no nos cansaremos de recomendar, encontramos más “razonamientos conceptuales” (y más cosas, como que las oficinas de Path gozan de unas maravillosas vistas sobre la bahía de San Francisco, que Ashton Kutcher está entre sus socios inversores o que según sus previsiones, en “2013 habrá más usuarios de Internet vía móvil que vía ordenador”), los del Premio Nobel de Economía Daniel Kahneman y sus trabajos en “Psicología Hedonista” y la percepción de la felicidad. Para los que estéis más interesados en el tema, podéis ampliar información en el blog de Mostafa Sheshtawy.

Terminamos con la gran pregunta. ¿Tendrá éxito Path? McCarthy es, hasta cierto punto, optimista, porque la clave, hoy en día, es que a nadie le gusta ser observado. Ben Parr es más escéptico: “Va a conseguir un montón de atención y de descargas solo por la reputación de sus fundadores, pero si eso se traducirá en usuarios fieles y activos es otra historia, aunque, una vez más, el poder de la exclusividad puede trabajar en su favor”.

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El trabajo más antiguo del mundo

¿La prostitución?, si, y todo lo relacionado con el negocio del sexo. Hablaremos en esta ocasión de la más que interesante relación que mantiene con las redes sociales y los usuarios. Y es que ya en la antigua Roma las prostitutas escribían los primeros “graffitis” (palabra romana), en los muros de sus burdeles. “Hit habitat felicitas” (Aquí vive la felicidad) acompañado de un dibujo de un gran pene. Eso, y cosas mucho más fuertes, desde luego. Sería imposible de imaginar para alguna de aquellas prostitutas de la antigua Roma, que en pleno siglo XXI, casi 500 millones de usuarios de Facebook en todo el mundo usarán sus “muros” en este caso virtuales para comunicar su estado de ánimo e inquietudes parecidas.

«Aquí vive la felicidad» graffiti romano situado a la puerta de los burdeles

Y es que, la reflexión de fondo en este post, es que a menudo, tenemos mucho que aprender del negocio sexual y de su relación con los consumidores en todo lo que se refiere a comunicación y tecnología. De todos es sabido, que las páginas porno y sus desarrolladores han sido a menudo los auténticos pioneros en el uso y desarrollo de formatos digitales de imagen y vídeo, banners, pop ups, pasarelas de pago, e-comerce, spam… con más o menos ética, este mundo sórdido en ocasiones, no hace más que adelantarse y/o sobrepasarse respecto al marketing convencional.

En relación a las redes sociales, parece que el sexo últimamente ha encontrado un hueco en Twitter, algunos de vosotros ya lo habréis comprobado. Se trata de señoritas que tienen su perfil y siguen tus comentarios. Normalmente, con nombres exóticos y una foto de perfil muy sugerente, el usuario medio tiende a corresponder este interés mostrado cuando alguien le sigue con al menos una visita al perfil para ver de quién se trata. Y aquí está la estrategia, tan básica, tan primitiva como maligna. Cuando visitas el perfil, encuentras un perfecto reclamo sexual que utiliza Twitter para mantener a sus contactos calientes. Pero no calientes en el sentido marketiniano de la palabra, sino en el más puro sentido literal. De esta manera, nos encontramos con el medio perfecto para la actividad perfecta, microblogging sexual. Y es que imaginarnos y enterarnos de que “Samanta” por ejemplo acaba de salir empapada de la ducha y se ha hecho unas fotos, o que Samanta está sola comiéndose unas fresas con nata es por lo menos 100 millones de veces mejor que entrar en cualquier página a ver carne en directo. Lo único que necesita “Samanta” en este caso, es platear una mecánica sencilla (y de pago) para aliviar a sus acalorados seguidores.

Y éste es precisamente el punto didáctico del post. Las marcas, deben comunicarse con sus clientes como lo hace la buena de Samanta. No en el tono ni en el estilo, pero si en el fondo. Hay que dar al usuario contenidos interesantes y relevantes, hay que variar los contenidos y hay que mantenerlos calientes. De nada le serviría a Samanta comentar que está acompañando a su madre al otorrinolaringólogo, o que se está friendo unos huevos con chistorra, y desde luego, sería aun peor si siempre comentase lo mismo o lo hiciese como mucho una vez al día.

Por suerte, Twitter cancela en menos de 12 horas y con sorprendente eficacia estos perfiles, y al igual que en Facebook, no ven bien que se use su herramienta para ciertos temas.

Pero en definitiva, si algún negocio está directamente relacionado con los consumidores finales, con sus más puros, impuros o íntimos instintos de compra ese es el negocio del sexo e historicamente este negocio siempre ha sido puntero en su comunicación. Por tanto, y manteniendo por supuesto el respeto y los pies en la tierra, es en ocasiones un buen sector en el cual inspirarnos.