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La casa del propósito especial de John Boyne

Hace un par de semanas me pasaron un libro: La casa del propósito especial de John Boyne. Es la penúltima obra del autor irlandés. La última que Boyne ha publicado, The Absolutist, creo que todavía no se encuentra traducida al español. No leo muchos bestsellers pero como no estaba leyendo una novela en esos momentos y no tenía una gran extensión decidí darle una oportunidad. El balance final no ha sido muy positivo.

John Boyne se hizo famoso en el mundo entero por su famoso libro El niño con el pijama a rayas. Recuerdo haber cogido el libro y ver en la solapilla que eludían describir el contenido del mismo para evitar desvelar la trama al lector. Me pareció curioso pero en aquel momento no me decidí a leerlo. Posteriormente sacaron la película basada en el libro y ahí desvelaron, con el tráiler, la temática del libro. Como me temí que ahí radicaba su encanto pues decidí al final no leerlo, pero mi intuición es que Boyne ha intentado usar la misma técnica que le hizo mundialmente famoso pero esta vez la receta no le ha quedado tan bien.

La casa del propósito especial –respondí sin titubear, atemorizado por cuántas verdades le estaba revelando mi mentira.

El libro está narrado en primer persona por uno de sus protagonistas. Georgi Danilovich Yáchmenev, inmigrante ruso, vive en Londres junto a su mujer Zoya. El libro arranca en 1981 con Georgi en el hospital asistiendo a los últimos coletazos de vida de su mujer que está muriendo por cáncer. A partir de ahí la narración avanza en dos direcciones. Los capítulos pares van contando la vida de Georgi desde su juventud hasta su salida de Rusia mientras que los impares van hacia atrás, describiendo su vida en el exilio con Zoya.

Creo que el problema principal del libro es un giro forzado que no tiene otra misión que intentar sorprender al lector. No revelo nada pues esto aparece ya descrito en la solapa del libro. Ignoro si en el caso de El niño con el pijama de rayas le funciono de forma satisfactoria a Boyne (aparentemente sí). En este libro desde luego no funciona y por muchos motivos que no explicaré para no desvelar el final a quien quiera leerlo. Lo peor de todo es que cualquier lector avezado se huela el percal a mitad de camino y sepa cuál va a ser el desenlace. En general no creo que sea importante no conocer el desenlace de una historia para mantener el interés del lector, y Crónica de una muerte anunciada es un claro ejemplo de como mantener pegado un lector al libro sabiendo cómo va a acabar el personaje desde la primera página. Pero en este tipo de libro, donde el escritror apuesta tanto por este componente, la revelación del final debe producirse de forma casi mágica, en el tiempo idóneo y dejar boquiabierto al lector. En este caso no es así.

Si no nos centramos en la trama, el libro es decente. La descripción que hace Boyne de las situaciones y los sentimientos se producen a un ritmo adecuado pero el escritor es presa de la propia estructura que se ha marcado. Así como en los episodios que se suceden en orden cronólogico desarrollan de forma satisfactoria los avatares y pensamientos del autor, en aquellos que van hacia atrás la narración adolece de una falta de continuidad céntrándose en hechos anecdóticos y sin relación entre ellos. Los primeros se centran más en la vida del narrador mientras que los otros tienen como personaje de referencia a su mujer. El resultado final es casi un cuadro impresionista que utiliza la técnica de grandes trazos pero que no proporciona una descripción de los personajes en profundidad y donde ni siquiera esos saltos poseen una verdadera razón de ser.

No me explayo más porque tampoco es plan. Si en algún momento no tenéis nada a mano para leer, estáis en el aeropuerto y el único libro que veis medio decente es este, pues bueno, lo podéis coger y así intentar que el vuelo se os pase más corto. Pero si estáis en una librería podéis dejar este volumen en el estante y coger otro. Creo que es bastante justo decir, que si bien no es un libro malo, este volumen Boyne lo ha podido editar gracias a sus éxitos pasados más que a sus virtudes presentes. Esperemos que con The absolutist vuelva de nuevo por mejores sendas y se deje de manierismos comerciales.

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